Ocurre a menudo: hay días que salimos a correr y todo nos parece fácil, aumentamos el ritmo, no nos cansamos y podríamos prolongar la rutina y sin embargo hay otros en los que, pese a llevar la misma dieta, correr a idéntica hora y haber descansado igual de bien, la fatiga se dispara apenas comenzamos. ¿Cuál es la diferencia? De acuerdo con un estudio, la clave podría ser el frío. De acuerdo con John Brewer, director del departamento de Ciencias Aplicadas del Deporte en la Universidad de St. Mary’s «este estudio ha demostrado que se produce una mejor respuesta fisiológica en …









