De visita en Progreso, Vila disfruta de una rica cremita de Coco

El Gobernador Mauricio Vila Dosal disfruta de una rica cremita de coco en Progreso

 

-De visita en el puerto, Vila Dosal aprovecha para comprar este producto en el puesto de Marcelo Sosa Pool e invita a los yucatecos a consumir lo local para dinamizar la economía.

 

Progreso, Yucatán, 4 de mayo de 2021.– ¡Qué delicioso está esto! —exclamó el Gobernador Mauricio Vila Dosal luego de probar la cremita de coco del puesto de Marcelo Sosa Pool, el famoso “chelemero”, quien todos los días, con su familia, vende dulces hechos del fruto de las palmeras.

 

Ubicados en la calle 80, junto a las oficinas del Sistema Municipal de Agua Potable de Progreso, los hijos, las nueras y la esposa de Marcelo Sosa Pool tratan de salir adelante juntos en medio de la pandemia de Covid-19.

El Gobernador arribó al puerto a supervisar la vacuna de Covid-19 en personas de 50 a 59 años y cuando terminó pidió a su chofer que se detenga en el puesto de Marcelo. Se bajó solo con su asistente y se acercó a ver los postres.

—¿Quién es el macizo acá? —preguntó. Marcelo se presentó, pero dejó que sus hijos Marcelo y Jesús, así como su nuera, Margarita Huchim, hablen con el mandatario y relaten la experiencia por la que han pasado al quedarse sin empleos por la pandemia.

—Esta pandemia nos pasó a torcer de plano, los tres tenían su empleo, aunque sea poco, pero lo tenían. La pandemia nos perjudicó porque nos dejó sin empleo, pero lo bueno, lo positivo, es que nos alcanzamos a unir más todavía, estamos unidos.

Los hijos del “chelemero” trabajaban vendiendo recuerdos a los cruceristas, pero el Covid-19 golpeó severamente al turismo, de modo que se suspendieron las llegadas de los buques por varios meses. Y así perdieron sus trabajos.

Vila Dosal los escuchó y les comentó que ya ha tenido reuniones con directivos de las navieras para reactivar el turismo de ese sector en el puerto.

—No es la gran cosa que saquemos vendiendo, pero nos da. En realidad, veo que este año no ha mejorado como se dice, Progreso es un puerto que tiene cierto recurso, se maneja bien, y este año está pintando un poco más, el anterior de plano nos dejó mal —dijo Marcelo.

—A ver, ¿qué es lo más rico aquí? —preguntó Vila acercándose a la vitrina.

—Todo lo que quiera, cremitas, pie de coco, napolitano… ¿qué va a probar? —dijo Margarita.

—Ofrécele una cremita al Gober… —dijo Jesús.

—Yo voy a agradecer al gobierno este apoyo, no nos han dejado morir solos —terció Marcelo.

El Gobernador tomó la cremita, se retiró el cubrebocas y la probó. Metió la cuchara al fondo del vasito y sacó una buena porción.

—Está delicioso —reiteró.

Marcelo le contó que ya tienen un buen rato vendiendo los postres. Comenzaron en Chelem y se trasladaron a Progreso hace unos 10 o 12 años.

“Empezamos a vender en el puente, al programarse la construcción nos aventaron más acá, pero se hizo una gasolinera y nos mandaron aquí. Aquí ya cumplimos 4 años”, expuso.

Como Marcelo es pescador, aprovechó la presencia del Gobernador para pedirle más apoyos y agradecerle los que ya se otorgan en tiempos de veda. Además, le contó que uno de sus hijos, el más pequeño, sufrió un siniestro vial con su motocicleta y quedó con la cadera dañada. El hombre le planteó qué posibilidad hay de que lo apoyen.

Antes de responder, Vila le narró cómo él también sufrió un fuerte impacto jugando fútbol, por lo que tuvo que usar aparatos ortopédicos y tratamiento para quedar bien. “Te voy a ayudar”, contestó y pidió a su asistente que tome los datos.

Mientras platicaba con la familia Sosa Pinto se le acercaron tres mujeres que le solicitaron fotografiarse con él. Accedió, sonriente, y luego las invitó a los postres. “Pues me dio mucho gusto platicar con ustedes y ver que están saliendo adelante. Los vamos a apoyar, no se preocupen”, dijo el Gobernador a la familia.

Enseguida preguntó cuánto debía y sacó la cartera para pagar los postres.

Después de que el Gobernador se fue, Jesús Sosa Pinto comentó que se dedicaban al turismo, “pero cerraron las navieras y tiene casi año y medio que nos quedamos sin trabajo, como es negocio familiar nos estamos echando la mano, buscamos empleo, pero las empresas no están contratando”.

—Somos tres y uno tiene que heredar el puesto. Nos esforzamos a los dulces, tratamos de sacar la mejor calidad, que la gente nos siga recomendando.

—¿Qué te pareció que el Gobernador se haya detenido a comer una cremita?

—Bastante bien, es emocionante ver visitas como él aquí, el apoyo que brinda, que nos sigan echando la mano como lo han hecho hasta ahora

Talvez le gustaría..