DESTINO MÍO, UN LUGAR DE RELAJACIÓN Y CONEXIÓN CON LA NATURALEZA

Destino Mío, con glamping y 12 cenotes en la selva de Yucatán

TEKIT, Yucatán.— El sol hace de las suyas. El termómetro marca 35 °C. El calor se apacigua un poco bajo el vaivén de las ramas de enorme ceibas y álamos. Estamos en la selva maya, en el municipio de Tekit, capital mundial de la guayabera y escondite de la antigua hacienda henequenera Santa Teresa, transformada en una experiencia de alojamiento irrepetible: Destino Mío By Aken Soul.

Aquí, la relajación y la conexión con la naturaleza se toman muy en serio. Para empezar, este refugio forma parte de dos áreas naturales: la Reserva Estatal Geohidrológica Anillo de Cenotes y el Parque Estatal Lagunas de Yalahau. Por estos nombres, ya podrás imaginarte la clase de paraíso que te vas a topar.

Hay suites con piscina privada, una aldea glamping con ocho tiendas de lujo estilo safari, cenotes de agua cristalina y un mirador (que, más bien, parece una escultura monumental) para contemplar la selva infinita. Esta vista es un privilegio que pocos han conquistado.

¿Cómo es Destino Mío By Aken Soul?

Después de una sacudida durante un camino de terracería, a bordo de un razer, lo primero que vi fue Casa Adolfo, la casona principal de la exhacienda, totalmente restaurada, sin perder el encanto de la arquitectura yucateca. Es el hospedaje ideal para familias o amigos, con capacidad máxima de 10 personas.

La rodean jardines y hasta tiene su propia capilla y una alberquita con cascada. La gran sorpresa es que, debajo de esta construcción hay un precioso cenote.

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Por dos oquedades, no solo penetra la luz, también las robustas raíces de álamos que se sumergen en las profundidades de sus aguas. Mis ojos brillaron al explorar este inframundo maya. Y, es verdad lo que dicen, en esta caverna se percibe una atmósfera mística.

Glamping de lujo en Yucatán

Para dormir más cerquita de la naturaleza, sin sacrificar comodidad, yo prefiero la aldea glamping. Cada una de sus ocho unidades son una especie de híbrido, entre una cabaña y una tienda estilo safari. El techo es de lona, y los pisos y las puertas, de madera.

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Seis de estas son para cuatro personas y las dos restantes son destinadas a parejas. Todas cuentan con un coqueto baño privado y una sencilla decoración interior. Afuera, para compartir, hay un área para desayunar, un espacio para fogatas y camastros.

Suites selváticas

Hay seis cómodas suites, tanto para parejas como para familias. Algunas cuentan con piscina exterior y otras con albercas interiores.

Son pequeñas casitas de 80 metros cuadrados que cuentan con todo lo necesario. Los colores neutros, su mobiliario inspirado en artesanía local y la frescura de sus interiores se mezclan con la armonía natural circundante.

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A nadar en los cenotes, el inframundo maya

En Destino Mío hay 12 cenotes, pero solo cuatro dan acceso a los huéspedes. Uno de estos forma parte del spa. Si caminar por sus entrañas ya es mágico y relajante, espera lo que se siente nadar en sus aguas cristalinas (y algo frías), sobre todo al saber que son parte de la cosmogonía de una antigua y poderosa cultura.

Todos tienen su ‘personalidad’ y varían en cuanto a profundidad: el más ‘pequeño’ es de seis metros, mientras que el más grande es de unos 35 metros.

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Para llegar al cenote Emil, de seis metros de profundidad, hay que bajar una escalinata rodeada por un jardín vertical de helechos y hojas, seguida de un pasillo oscuro que conduce a este encantador pedacito de inframundo prehispánico. Una escena que me hace suspirar.

Temazcal, cocteles y alberca en Destino Mío

Utópica es el área de wellness. En unas cabañas abiertas, instaladas en la cima de un cenote semiabierto, te consienten con uno de sus masajitos a la carta. Además, hay baños de cuenco y sesiones de meditación.

Muy cerca de aquí, está el temazcal para una experiencia más espiritual y, de paso, para desintoxicar el cuerpo.

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Es hora de un chapuzón en la alberca. A esto, más un coctel y un snack yucateco o una pizza artesanal, se le puede llamar ‘felicidad’.

En ocasiones hay música en vivo y sesiones de DJ en esta zona.

Destino Mío es un lugar en donde hemos descubierto varios rincones en los que se plasman formas y patrones de la geometría sagrada presentes en la naturaleza, además de muchos spots de fotografía, como su túnel de forma orgánica, elaborado con troncos de bambúes entretejidos. Para mí, el más imponente, es El Ojo, un mirador, también de bambú.

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Parece una escultura gigante  (yo le veo forma de copa y hasta de trofeo; ya depende de cada quien) emergiendo de la selva y elevándose a 18 metros de altura. Subir por su escalera en espiral parece una tarea interminable. El esfuerzo vale la pena al tumbarme en sus comodísimos sillones y, sobre todo, al contemplar el atardecer y un mar de árboles frondosos a mis pies.

A esta hora, ya se comienzan a percibir los sonidos nocturnos de la selva.

Guía del viajero

Toma en cuenta que Destino Mío está inmerso en la naturaleza. La llegada puede resultar complicada y los servicios como wi-fi y telefonía celular son intermitentes. Si vienes por tu cuenta, la gasolinería más cercana está a 30 km de la propiedad; tampoco hay cajeros en Tekit.

¿Cómo llegar? 
Desde Mérida, son dos horas de camino: una hora y media hasta el pueblo de Tekit, y media hora más de terracería a Destino Mío. Hay opción de transporte en razers desde Tekit por $1,500 pesos. Incluye hidratación y estacionamiento seguro en el pueblo.

Se sugiere llegar antes de las 17:00 horas porque en la oscuridad, el camino de terracería puede parecer confuso.

Tarifas
Por ejemplo, una tienda para dos personas en la aldea glamping cuesta 8 mil 400 pesos por noche. Los precios pueden variar sin previo aviso.

¿Dónde comer?
¿Hay restaurante? Sí, Cocina Tamarindo, en las instalaciones del hotel. Prepara snacks, desayunos, comidas y cenas. Sirve platillos de la gastronomía yucateca y de cocina internacional.

Qué visitar en los alrededores
A menos de 10 km se localiza el Pueblo Mágico de Izamal. Puedes contratar un recorrido en cuatrimoto y visitar el Exconvento franciscano San Antonio de Padua”. A esa misma distancia encontrarás tiendas  de guayaberas auténticas y ropa típica bordada a mano.

Contacto
Teléfono (999) 996 7421.
Página web: destinomio.mx/es.

 

 

(Vía: El Universal)

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